Mientras trataba de dibujar unos planos, cosa bastante poco productiva en la casa (nota para mí: considerar irme a vivir a la universidad, creo que podría usar la lista de cosas a empacar en caso de tsunami o fatalidades por el estilo), me acordé de la nada de uno de mis personajes literarios favoritos.
Fue realmente de la nada, un "taldo" ( para mayor informacion sobre los taldos, visite el oráculo wikipediars, sí con r y s al final), una de esas cosas espontáneas que aparecen de forma inoportuna siempre que trato de concentrarme para trabajar.
En fin. Me acordé de Lady Macbeth, y me dio un poco de pena, porque a la pobre nadie la quiere. Si le preguntan a alguien por un personaje de Shakespeare que quieren todos se van por romeo, julieta, hamlet, quizás ofelia,o la hija buena del rey lear... les dices lady Macbeth, y te miran con cara de qué. Pero no me cae bien porque nadie la quiere, no es de pena; creo que me llevé bien con ella desde que leí la obra por primera vez hace unos siete veranos atrás, mientras comía sandía y me turnaba con el ventilador en la base de Angol. A pesar de lo loca que estaba, me encariñé con su fortaleza (un poco sicótica, pero en fin), un personaje muy humano (a pesar de la infame frase sobre un niño, que no recuerdo en este momento, ya van siete años recuerden) y demasiado apasionado. Digo demasiado, porque sus pasiones la llevan a cometer actos que a ojos de los demás parecen atroces. Me dio la impresión de una mujer fuerte, enamorada de su marido al que encontraba débil de carácter; quería el éxito para él y como vio que no lo iba a conseguir por sí mismo, decidió darle un pequeño empujoncito. Manipuladora, calculadora y todo lo que quieran, pero muy humana, y con humana aclaro que no digo humanitaria, no hay nada de humanitario en andar clavando puñales por ahí a la gente.
Me llama la atención que Lady Macbeth se haya robado la pelicula, o digamos, la obra. Mi visión personal sobre las obras de Shakespeare es que todas tienen de protagonistas no a los personajes ni las situaciones, si no que a las emociones que los gobiernan. Los personajes son títeres de las emociones. El mercader de venecia es regido por la justicia (toma distintas formas en la obra), romeo y julieta por el enamoramiento (no el amor, aclaro), rey lear por el cinismo, hamlet por la venganza; Macbeth es Lady Macbeth, y lady Macbeth es un puñado de emociones complejas, a pesar de no saber lo que estaba pensando ella, podía intuírlo. Hay gente que dice que Macbeth se trata sobre la avaricia, pero hay cosas más profundas que la avaricia que mueven a Lady Macbeth: miedo, amor, protección, culpa, justicia. La cosa es que en estos casos donde no se sabe lo que estan pensando exactamente los personajes hay que entrar a analizar, y podria estar para siempre analizando a Lady Macbeth.
Su final, trágico y lleno de culpa y arrepentimiento, el fin de la historia de una mujer que dió todo de sí, que a pesar de calcular todo fríamente lo hizo tan rápido y sin pensar que terminó equivocándose. Así como todos nos equivocamos de vez en cuando, porque somos humanos y todos tenemos sangre fantasma en las manos. Todos.
(Ahora si me voy a dibujar planos)
sobre eso creo que voy a tener mercado.
No, no les voy a hablar de moda, y sí, me ofende que hayan pensado eso cuando leyeron el título, en caso de que lo hayan pensado.
Me había olvidado completamente del individuo sentado en el recibidor. Ojeaba con interés una de las revistas de arquitectura que estaban en la mesita de vidrio blanco y madera negra. Se había sacado la chaqueta, y tenía la camisa manchada con mi café; tal vez, pensaba, me espera para regañarme, puede que sea un sicópata o algo por el estilo, mejor salgo despacio sin que me...
la neblina desaparecerá eventualmente. Puede ser que llegue alguien a buscarlo y lo encuentre, y juntos pueden cruzar el río. Si no llega nadie, y se decidió a vadear el río, será un camino difícil, pero satisfactorio, un calvario personal que lleva al conocimiento de uno mismo, paso a paso.




